Los carriles reversibles, ¿qué son y para que sirven?

Carriles reversibles

Dentro de los diferentes tipos de carriles que podemos encontrar en una vía, los carriles reversibles son una de las clases más utilizadas. El artículo 40 del Reglamento de Circulación los define como dos marcas dobles que delimitan un carril por ambos lados.

Este carril podrá ser utilizado en el sentido de circulación que más convenga a la densidad del tráfico en ese momento y podrá estar regulado por semáforos de carril o por conos o incluso luces. La finalidad máxima de éste tipo de carril es evitar las congestiones, ofreciendo al conductor un carril adicional por el que podrá circular.

 

Al conducir por un carril reversible deberá llevarse encendida en todo caso la luz de corto alcance o la de cruce tanto en horas diurnas como nocturnas. Las infracciones que se realicen mediante el mal uso de este tipo de carriles se tipificarán como muy graves.

Carriles de utilización en sentido contrario al habitual

Aquellas calzadas que cuenten con más de un carril para cada sentido de circulación podrán contar con carriles de utilización en sentido contrario al habitual para mejor la fluidez del tráfico y serán habilitados por los Agentes de la Circulación.

Estos carriles se delimitarán mediante señales de balizamiento tales como conos o señales circunstanciales. Al igual que en el caso de los carriles reversibles se circulará tanto de día como de noche con la luz de corto alcance o de cruce encendida.

Los carriles de utilización contraria al sentido habitual solo podrán ser ocupados por motocicletas y turismos prohibiéndose el uso al resto de vehículos que no sean estos ni tampoco vehículos con remolque. La velocidad máxima en estos será de 80 kilómetros por hora, y en ellos no se podrán realizar desplazamientos laterales ni tan siquiera para adelantar.

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